El olvido de la motivación cuando abordamos el bienestar

Todos sabemos lo que queremos: estar sanos física y emocionalmente. Lo difícil es, aun sabiendo cómo desarrollar hábitos sanos, ponernos en ello. A todos nos cuesta levantarnos del sofá y hacer ejercicio, comernos la lechuga en lugar de la rosquilla o acostarnos pronto cuando hay algo interesante que leer o que ver en la televisión.  Lo sorprendente es, dada la importancia de la motivación, el poco tiempo que la ciencia le ha dedicado.

Dicen que la motivación es un término inventado en la época victoriana para obligarnos a luchar por no dejarnos llevar por los placeres de la vida. Dicen que no existe un “músculo de la motivación” que podamos ejercitar para aprender un idioma, correr todos los días o sacar la basura. De hecho, todos estamos motivados para algunas de estas cosas y no para otras. La motivación, por lo poco que sabemos, tiene más que ver con el deseo, con establecer rutinas que, a base de repetición, dejan de requerir disciplina y se convierten en hábitos que nos ayudan a alcanzar lo que queremos. Se trata de facilitar conexiones neuronales que no necesariamente producen el placer inmediato que otorgan ciertos neurotransmisores. De ahí lo de veintitantos días luchando por repetir un comportamiento hasta que deja de requerir esfuerzo y disciplina y se convierte en un hábito.  La motivación es un baile energético neuronal con una afinación concreta que hace que consigamos lo que queremos, aunque suponga un esfuerzo.

¿Cómo entonces podemos lograr hacer cambios en nuestro ejercicio, sueño y nutrición que nos ayuden a vencer la pereza y alcanzar un mejor bienestar? De lo poco que podemos saber de la ciencia deberemos encontrar esa área que nos motiva a cada uno y deberemos utilizarla para conseguir cambios en nuestras vidas. Nos explicamos. La ciencia habla de 16 motivaciones: Poder, influenciar, Independencia, asegurar la individualidad, Curiosidad, aprender, Organización, ambiente ordenado, cuidado, Ahorrar, guardar, Honor, ser leal a los valores nuestros, Idealismo, buscar justicia social, Aceptación, sentirse aprobado, Contacto social, tener amigos, Familia, tener y cuidar hijos, Estatus social, destacar socialmente, Venganza, obtener desquita, Comer, alimentarse, Actividad física, hacer ejercicio, Tranquilidad, sentirse seguro y Romance, actividad sexual. El trabajo consiste en encontrar cómo asociar esos deseos o motivaciones a aquello que queremos hacer para ser más saludables.

Por ejemplo, si quieres hacer ejercicio y tu necesidad es social, sal a correr con amigos o práctica deportes en equipo; si quieres cuidar lo que comes y tu necesidad es la curiosidad, invierte tiempo en averiguar recetas sanas y practica en casa, a ver cómo sabe; si quieres dormir mejor y tu motivación es la tranquilidad, busca ese momento de apartarte de todo y duerme una siesta los fines de semana; si quieres hacer ejercicio y tu necesidad es el poder compite y demuéstrate que puedes ganar; si eres un idealista ¿cómo puedes hacer más ejercicio o comer mejor?, organiza carreras por un ideal, ballenas, o la ayuda a una ONG.

¿Cuál es tu necesidad y cómo puedes hacerla trabajar para encontrar tu motivación?

By | 2018-05-29T08:09:26+00:00 mayo 28th, 2018|Categories: Adaptación cultural, Coaching, Formación, Health|0 Comments

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