La importancia de encontrar un sentido a nuestra vida y trabajo

A pesar de que vivimos en unas condiciones y gozamos de una calidad de vida con la que nuestros padres ni tan siquiera hubiesen imaginado, todos tenemos que lidiar con los obstáculos del día a día, con nuestras propias limitaciones y con las dificultades inherentes a la condición humana. Nuestra era, caracteriza a una sociedad forzada a vivir de una manera más abierta y reflexiva, despersonalizada por diversas tecnologías, la cual afronta riesgos e incertidumbres diariamente, y compuesta por formas sociales y culturales que ofrecen poca contención emocional y estabilidad personal, a diferencia de nuestros antepasados.

Muchos han sido los autores que se han interesado en el significado de la vida y de nuestro trabajo, y el efecto tan significativo que tiene sobre el bienestar de las personas, su capacidad de recuperación y la psicoterapia.

Un autor que contribuyó significativamente a profundizar en la importancia y el papel del significado en los seres humanos es Viktor Frankl, psiquiatra vienés. Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido” expone su propia experiencia en el campo de concentración de Auschwitz entre los años 1943 y 1945. Allí él se da cuenta de que tener un sentido vital había sido la causa de su supervivencia en el campo. Su libro, escrito sobre restos de papel que recogía del campo, le proporcionó un sentido vital y, por tanto, una razón para vivir. Frankl buscaba modos de dar significado a su propio sufrimiento y al sufrimiento de los demás llegando a la conclusión de que, solo sobreviviendo, podía dar significado a su angustia. Otros reclusos querían sobrevivir por distintas razones: por sus hijos o pareja que les esperaban; para poder contar al mundo lo que había vivido; incluso para vengarse. De esta experiencia surgió la logoterapia, que nos dice que la lucha por encontrar un significado en la propia vida constituye la primera fuerza de motivación del hombre.

Es decir, el ser humano necesita dotar de un significado a su vida personal y laboral, dotar de un sentido. El hecho de vivir sin él, sin metas, objetivos, valores e ideales, parece provocar numerosos trastornos. Tener un claro sentido de significado y propósito por sí solo no nos puede sacar de la depresión, la miseria o la ansiedad, pero sí nos dará la motivación, el optimismo, y la fuerza que necesitamos para prosperar, y por ello es tan importante en nuestras vidas.

¿Cómo podemos encontrar este sentido/significado del que estamos hablando? Yalom, en su libro “Psicoterapia existencial”, describe actividades que son satisfactorias intrínsecamente y pueden proporcionan a los seres humanos un sentido de propósito vital. Estas son algunas de ellas:

  • El altruismo. Hacer del mundo un lugar mejor, servir a otros o realizar voluntariados son actividades que proporcionan significado a la vida de muchas personas. Podemos ver el efecto del altruismo en el significado de la vida de pacientes con cáncer en su última etapa. Yalom observó que los pacientes que tienen un sentido profundo del significado viven más plenamente y se enfrentan a la muerte con menos desesperación que aquellos cuyas vidas carece de significado.
  • La consagración a una causa. Existen muchos tipos de causas: la familia, el Estado, una causa política o religiosa, etc., que proporcionan sentido al ser humano. Muchas causas tienen fundamentos altruistas, pero otras no. Aun así, para que una actividad tenga significado es importante que se eleve al individuo por encima de su propio nivel, aunque no sea una actividad explícitamente altruista.
  • La creatividad: el hecho de crear algo nuevo, original o bonito, constituye un poderoso antídoto contra la falta de sentido vital. Esto lo podemos ver en uno de los músicos más reconocidos a nivel mundial. Beethoven, cuando tenía 32 años, expresó claramente que solo su arte le impedía suicidarse: “Poco me retiene poner fin a mi vida. Solo el arte. ¡Ay de mí! Me parece imposible dejar este mundo sin haber realizado todo aquello a lo que me siento inclinado; es por esto por lo que acepto arrastrar esta existencia miserable”. Además, la creatividad también puede equipararse al altruismo en el sentido de que muchos procuran ser creativos para mejorar la condición del mundo y para descubrir la belleza no solo para su propio beneficio, sino también para proporcionar placer a los demás.
  • La autorrealización. Otra fuente de significado personal es la creencia de que los seres humanos deben luchar por realizarse y dedicarse tiempo a poner en práctica todas sus cualidades potenciales. Este concepto lo hemos visto en teorías como la conocida pirámide de Maslow. Esta teoría se basa, principalmente, en la jerarquía de las necesidades del ser humano. Las necesidades más básicas (fisiológicas), las cuales se encuentran en la base de la pirámide, deben ser satisfechas para dar paso a las necesidades superiores (protección, pertenencia, seguridad, etc.). El último escalón para Maslow es la autorrealización. Esto sería la motivación de nuestro propio crecimiento personal gracias al cual podemos encontrar un sentido a la vida. Maslow dice que “el ser humano está construido de tal manera, que lucha por conseguir un ser cada vez más pleno; lo que significa luchar por aquello que la mayor parte de la gente llama valores positivos, a saber, la serenidad, la bondad, el valor, la honestidad, el amor y el altruismo”. Vivimos implícitamente para cumplir nuestra capacidad potencial. Cuando la persona está completamente realizada, ya no se preocupa por la “expresión de uno mismo” y se preocupa por cuidar a los demás o involucrase en metas que trascienden a su propio yo.

María José Ortega

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