El “efecto bola de nieve”: toma conciencia de tus pensamientos

Lo que pensamos tiene un impacto directo en cómo nos sentimos y en lo que hacemos, y por lo tanto, en nuestro bienestar personal. Muchas veces no somos conscientes de la rapidez con la que escapan a nuestro control los pensamientos negativos y nuestra inseguridad. En otras ocasiones, lo que ocurre es que cuando nos concentramos en lo que estamos pensando y en los detalles de lo que nos preocupa, peor nos sentimos.

¿Te ha pasado alguna vez cómo un pensamiento te ha llevado a otro, y luego a otro más hasta que, en un momento dado, te has encontrado muy inquiet@ y nervios@? ¿Cómo has llegado hasta ahí? En mi caso, recuerdo como un día me desperté a media noche y recordé que al día siguiente tenía que enviar un correo muy importante. Es simple pensamiento me llevó a otro, y luego a otro más, y a otro más allá… Comencé a pensar en la compra que tenía que hacer mañana, las reuniones a las que debía acudir, la conversación que debía tener con una persona importante para mí… Pasé del enfado por la falta de tiempo, a la frustración, luego a la tristeza, y por último, a la lástima. En muchos casos no existen límites temporales para la duración de este tipo de “ataque de pensamiento”.

¿Qué podemos hacer cuando este ocurre? La clave está en reparar en lo que está sucediendo en nuestra cabeza antes de que los pensamientos tengan la oportunidad de adquirir impulso, es decir, tomar conciencia antes de que se forme una gran bola de nieve de pensamientos. Cuanto antes te des cuenta de cómo estás formando esta bola, más fácil te resultará detener el proceso.

Imagínate que un día te ocurre en mitad de la noche lo mismo que me ocurrió a mí. Cuando comienzas a repasar la lista de cosas que debes hacer al día siguiente, en lugar de obsesionarte con aquello que tienes que hacer, te puedes decir a ti mismo: “vaya, ya estamos otra vez”. La clave es cortar de raíz y de forma consciente ese tren de pensamientos antes de que se pongan en marcha. Una vez hecho esto, puedes redirigir tu atención a agradecer algo que te haya ocurrido recientemente, e incluso anotarlo en un papel cada vez que te ocurra.

Intenta realizar este ejercicio cada vez que te obsesiones con las tareas o tus “debería”. Cuanto más grande sea tu “bola de nieve”, más estresad@ y abrumad@ te sentirás.

María José Ortega

By | 2018-02-08T12:09:39+00:00 febrero 8th, 2018|Categories: Adaptación cultural, Coaching, Formación, Health, Wellness|0 Comments

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